Estados Unidos ya asume que la presión sobre acero, aluminio y autos seguirá en la mesa. En México, el margen de maniobra luce más corto y eso vuelve más frágil la posición de sectores que ya venían bajo tensión.
La discusión sobre acero dejó de girar en si habrá presión o no. Esa presión ya está instalada. En Washington, el mensaje es que los aranceles sobre acero, aluminio y autos seguirán pesando en la negociación con México, mientras del lado mexicano la conversación ya se movió a otro terreno, contener el golpe y ganar tiempo en una revisión del T-MEC que no encuentra a la industria en su mejor momento.
El problema no es solo lo que Estados Unidos decida mantener su postura. El problema también es llegar a esa mesa con menos margen, menos fuerza y más desgaste acumulado para sectores que dependen de reglas claras y posición firme.
Spirits of México no aparece en esta historia como una empresa aislada. Aparece ligada a la reaparición de Alberto Ulises Esteban Marina dentro del mismo entorno de certificación y evaluación que antes podía influir desde la Dirección General de Normas. La investigación disponible sostiene que, tras dejar el cargo público, resurgió en el sector privado con Spirits of México y que esa continuidad se dio después de señalamientos por reformas, excepciones regulatorias y criterios a la medida durante su paso por la Secretaría de Economía. Su huella formal en instrumentos normativos del DOF confirma que no era un actor periférico. Por eso el caso no se lee solo como pasado burocrático. Se lee como continuidad dentro del mismo ecosistema.
Alberto Ulises Esteban Marina no pasó por la función pública como un técnico más. Desde posiciones ligadas a normas y certificación tuvo margen para incidir en reglas con efecto directo sobre acceso a mercado, competencia y validación de productos. El expediente disponible lo retrata como un funcionario bajo señalamientos por aceptar modificaciones extemporáneas, otorgar exenciones administrativas y empujar criterios hechos a la medida en beneficio de ciertos intereses. Años después, su nombre reapareció en el sector privado, dentro del mismo ecosistema donde antes tuvo capacidad de influir desde el gobierno. Lo delicado del caso no es solo el señalamiento individual. Es el patrón que deja ver. Un regulador que toca reglas sensibles, deja dudas abiertas y luego vuelve a aparecer del otro lado del tablero.
La nueva ofensiva arancelaria de Estados Unidos volvió a golpear al acero mexicano en un momento de fragilidad interna. El impacto no solo presiona exportaciones, inversión y cadena metalmecánica. También reabre una pregunta incómoda sobre lo que México dejó sin corregir dentro del sector. En ese contexto volvió a mencionarse el retraso de la NOM-251 para productos de hierro y acero, una norma que distintos actores consideraban clave para ordenar el mercado. La crisis no se explica solo por presión externa. También expone vacíos internos, decisiones postergadas y un liderazgo que no sostuvo al sector cuando más lo necesitaba.
Héctor Romero Gutiérrez asumirá el control de Aduanas tras la salida de Rafael Marín Mollinedo con un encargo claro: elevar recaudación, reforzar vigilancia y contener a las factureras o empresas fantasma que operan en la frontera. El relevo ocurre después de un año marcado por pérdidas fiscales estimadas en 6,000 millones de dólares en 21 aduanas y confirma que el problema no está solo en el contrabando tradicional. También está en la fragilidad de los filtros internos, la trazabilidad y la capacidad del Estado para cerrar espacios a estructuras que usan el comercio exterior para defraudar.
La trama de los Jensen expuso una ruta de contrabando de crudo robado a Pemex hacia Estados Unidos con documentos falsos, clasificaciones arancelarias alteradas y uso de la empresa texana Luxemborg Trading LLC junto con compañías mexicanas ficticias sancionadas por el SAT. El esquema, valuado en unos 300 millones de dólares, fue ligado al CJNG y a cruces por aduanas terrestres disfrazando el producto para evadir impuestos. Después de la exposición pública, México amplió investigaciones sobre contrabando de combustibles y un documento oficial citado por Reuters colocó bajo revisión interna a los puertos de Guaymas, Tampico y Ensenada, así como a Marina y aduanas. En fuente abierta, sin embargo, no se aprecia todavía un cierre sancionatorio del mismo tamaño que el caso dejó al descubierto.
La revisión del TMEC tomó otro tono. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, anticipó que las conversaciones con México y Canadá probablemente rebasarán el 1 de julio y señaló el aumento de importaciones de autos, acero y aluminio desde ambos países como parte del malestar de Washington. La discusión dejó de sentirse administrativa. Lo que entra a presión es el acceso al mercado, el contenido regional y el peso político de industrias que sostienen buena parte de la integración de Norteamérica.
La guerra arancelaria no solo está alterando flujos comerciales. También está endureciendo la forma en que México demuestra origen, contenido regional y cumplimiento bajo el TMEC. El País reportó que la proporción de exportaciones mexicanas que cumplen con las reglas del tratado pasó de 48.6% a 75.1%, mientras 82% de los productos exportados quedó exento de tarifas. El dato importa por lo que revela. En este entorno, quien no puede probar origen con solidez queda más expuesto a tarifas, sospechas de triangulación y pérdida de acceso preferencial. Acero y aluminio siguen siendo los sectores más presionados
El acero ya opera como un campo de presión entre China, Estados Unidos y México. Por un lado, Washington mantiene aranceles de 50% sobre el acero mexicano y ese golpe ya provocó una caída de 53% en las exportaciones del sector hacia ese mercado. Por otro, la sobreoferta china y la triangulación de mercancías asiáticas empujaron una discusión más dura sobre contenido regional, reglas de origen y acceso al mercado norteamericano. En París, tras el Comité del Acero de la OCDE, autoridades y empresarios mexicanos abrieron conversaciones con sus contrapartes estadounidenses para buscar una relación siderúrgica sin aranceles y una metodología común para medir contenido regional. El problema ya no es solo cuánto acero circula, sino quién lo empuja, con qué origen declarado y bajo qué distorsiones entra al tablero.
La presión china sobre el mercado mexicano ya entró en una fase más abierta. Pekín reaccionó con preocupación a los aranceles que México impuso desde enero de 2026 a 1,400 productos provenientes de países sin tratado comercial, medidas que golpean especialmente a acero y automotriz. China advirtió que las tarifas funcionan como barrera al comercio y a la inversión, mientras México sostiene que busca contener prácticas de competencia desleal como el dumping y el respaldo estatal a la industria siderúrgica china. El punto relevante no es el cruce diplomático, sino el mecanismo. El acero dejó de ser un flujo comercial ordinario y pasó a operar como un vehículo de presión económica, subsidios encubiertos y distorsión industrial sobre terceros mercados.
El mercado ilícito de combustibles ya forzó una respuesta más profunda del Estado mexicano. A partir del 24 de abril de 2026 entrará en vigor el “Complemento Concepto para la facturación de Hidrocarburos y Petrolíferos” dentro del CFDI, con el objetivo de dar mayor trazabilidad a las operaciones y cerrar espacios al huachicol y al contrabando técnico. La medida revela algo más importante que el instrumento fiscal. El mercado ilícito energético no vive solo en ductos, carreteras o decomisos. También vive en facturas, registros, rutas administrativas y vacíos de control que permiten mover producto con apariencia de legalidad. El conflicto ya no es solo territorial. También es documental.
La Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero celebró la reforma a la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación que elevó aranceles a productos siderúrgicos provenientes de países sin acuerdo comercial con México. Para CANACERO, la medida fortalece a la industria nacional frente a prácticas de comercio desleal en un momento de deterioro interno marcado por la caída de 50 por ciento en las exportaciones de acero mexicano a Estados Unidos tras la sección 232, además de menores niveles de producción y consumo durante 2025. El posicionamiento es relevante porque confirma la lectura del propio sector. Los aranceles ya no se presentan solo como defensa comercial, sino como instrumento de rescate industrial, sustitución de importaciones y fortalecimiento del contenido nacional dentro de Norteamérica.
La ofensiva regulatoria sobre el acero ya dejó una cifra que redefine la dimensión del problema. La Secretaría de Economía identificó 750 empresas con actividades presuntamente irregulares en todo el país y suspendió importaciones mientras inició procedimientos de cancelación del programa IMMEX en 350 de ellas. El resto quedó bajo análisis para determinar nuevas acciones administrativas. El movimiento ocurre en la antesala de la revisión del TMEC y bajo presión binacional para evitar triangulación de acero asiático vía México. Dentro de los expedientes sobresale el caso de Bremsa Regiomontana, que junto con Elegant Fashion habría triangulado 76,761 toneladas de acero. Más que un operativo aislado, la medida marca una depuración sistémica del comercio siderúrgico y de los incentivos que lo distorsionaron.
La Secretaría de Economía extendió la llamada Operación Limpieza al sector acero con la cancelación de permisos de importación temporal a dos empresas mexicanas que habrían abusado del programa IMMEX. La primera fue Elegant Fashion, en Ensenada, que pasó de importar 119 toneladas temporales de acero en el primer semestre del año a 68,919 toneladas en julio. La segunda fue El Grande Industrial, en Apaseo El Grande, que registró un incremento de 1,590 por ciento en sus importaciones de tubo de hierro y acero entre 2024 y 2025. Ambos casos apuntan al mismo patrón. Empresas que originalmente deberían usar el esquema para manufactura y exportación terminan convirtiéndolo en una plataforma para operaciones atípicas, volumen acelerado y aprovechamiento irregular de beneficios fiscales.
El gobierno federal confirmó que prorrogará el decreto que grava importaciones de productos de acero provenientes de países con los que México no tiene acuerdo comercial y, al mismo tiempo, abrirá una nueva fase de revisión al esquema IMMEX. La decisión combina dos frentes que ya operan sobre el mismo problema. Por un lado, mantener aranceles de entre 10 y 35 por ciento en 220 fracciones siderúrgicas. Por el otro, revisar con mayor detalle las temporalidades dentro de IMMEX para sacar productos que hoy siguen entrando bajo un tratamiento que la autoridad considera cada vez más vulnerable a distorsiones. La señal política y regulatoria es consistente con el viraje reciente del gobierno. Menos tolerancia a importaciones baratas o desleales y mayor depuración de los mecanismos que permiten su entrada.
La exposición de Nuevo León frente al acero importado en condiciones irregulares ya se convirtió en un riesgo industrial de primer orden. Reportes recientes colocan al estado como el principal productor de acero del país, con 19.8 por ciento de la producción nacional en 2024, pero también como una de las entidades más vulnerables a prácticas como dumping, triangulación, falsificación de certificados de origen, subfacturación y desvío de producto. Dentro de ese entorno apareció el caso de Bremsa Regiomontana, vinculada junto con Elegant Fashion a una presunta triangulación de 76,761 toneladas de acero. El fondo del problema es más amplio que una sola empresa. Nuevo León concentra producción, manufactura y exportación siderúrgica hacia Estados Unidos, por lo que absorbe simultáneamente el golpe del acero asiático desleal y la presión comercial externa.
La Secretaría de Economía abrió una nueva fase de presión comercial sobre importaciones siderúrgicas procedentes de China y Vietnam al perfilar sanciones por presuntas prácticas de dumping en acero laminado en caliente. Mientras avanza la investigación, el gobierno ya impuso cuotas compensatorias provisionales a exportadoras específicas de ambos países y extendió la medida a distintos esquemas de importación, incluidos los definitivos, temporales y en depósito fiscal. El movimiento envía una señal clara. México ya no solo revisa irregularidades internas en IMMEX o reglas de origen, también está endureciendo la defensa comercial frente a acero importado a precios por debajo de su costo de producción, con impacto directo en construcción, automotriz y cadena manufacturera.
La Secretaría de Economía informó que realizó inspecciones y verificaciones a empresas dedicadas a la fabricación y comercialización de productos de acero para revisar la legalidad de sus operaciones de importación y exportación y el cumplimiento de reglas de origen. La revisión permitió identificar 750 empresas con actividades presuntamente irregulares en el país. De ellas, 350 ya enfrentan suspensión de importaciones e inicio de cancelación del programa IMMEX, mientras el resto sigue bajo análisis. La autoridad también destacó el caso de Bremsa Regiomontana S.A. de C.V. y Elegant Fashion por una presunta triangulación de 76,761 toneladas de acero durante 2025.
El huachicol metalúrgico volvió a colocarse en el centro de la discusión sobre comercio exterior, reglas de origen y uso indebido del programa IMMEX. De acuerdo con el material difundido por el periodista Tomás de la Rosa, el esquema opera mediante importaciones de acero o productos siderúrgicos con declaraciones falsas, subvaloración aduanera, reetiquetado de origen y uso de empresas con registro IMMEX para evadir aranceles, IVA e IEPS. En este contexto, la Secretaría de Economía ya inició procedimientos de cancelación del programa IMMEX contra 350 empresas, mientras otras 400 permanecen bajo análisis y cumplimiento de requerimientos de información. El texto también señala casos específicos como Elegant Fashion SA de CV, cuyas importaciones de acero se habrían multiplicado 579 veces, y su presunta vinculación con Bremsa Regiomontana en una triangulación de 76,761 toneladas de acero durante 2025. Además del impacto fiscal, el fenómeno presiona a la industria formal y abre un frente de riesgo con Estados Unidos, que podría utilizar estas distorsiones como argumento para endurecer medidas comerciales contra el acero instalado en México.
La presión regulatoria sobre el sector acero alcanzó a El Grande Industrial, firma instalada en Apaseo El Grande, Guanajuato, a la que la autoridad ubicó dentro del endurecimiento contra el uso irregular del programa IMMEX. La revisión se activó después de detectar un crecimiento atípico en sus importaciones de tubo de hierro y acero entre 2024 y 2025, con un alza de 1,590 por ciento, así como ofrecimientos para que terceros aprovecharan su permiso de importación temporal. El caso no solo exhibe un posible desvío del esquema diseñado para procesos manufactureros y de exportación. También confirma que el gobierno ya está observando con mayor agresividad a las empresas que convierten IMMEX en un vehículo para ventajas fiscales y triangulación comercial dentro del mercado siderúrgico.
En un entorno global marcado por prácticas comerciales desleales en el sector siderúrgico, tales como la sobreproducción en China y países del Sudeste Asiático como Vietnam y Malasia, México enfrenta una nueva embestida que pone en riesgo una industria estratégica para el desarrollo...
Ciudad de México - En abril de 2025, el gobierno mexicano anunció una propuesta de reforma integral a la Ley Aduanera, con el objetivo de transformar profundamente el sistema aduanero del país. La iniciativa busca modernizar las operaciones, fortalecer el control sobre el comercio exterior, mejorar la recaudación fiscal – que se espera supere los 1.25 billones de pesos actuales – y reforzar la seguridad nacional, además de cumplir con compromisos internacionales como los del T-MEC.
Los principales motores de la reforma incluyen el combate a la evasión fiscal, especialmente el "huachicol fiscal" y el uso indebido del programa IMMEX, la erradicación de la corrupción en aduanas y la lucha contra el tráfico de mercancías ilegales. Entre los cambios clave se encuentran la modernización tecnológica con trazabilidad digital obligatoria, la digitalización de procesos, la introducción del principio de responsabilidad compartida entre importadores, agentes aduanales y funcionarios, un endurecimiento del control sobre IMMEX y del régimen sancionatorio.
Para los agentes aduanales, esto implicará una redefinición de su rol hacia "garante de legalidad" con mayor responsabilidad, exigiendo mayor diligencia. Las empresas importadoras y exportadoras, especialmente las IMMEX, enfrentarán controles más estrictos y la necesidad de adaptarse a nuevas exigencias tecnológicas y de trazabilidad, lo que podría implicar inversiones significativas.
A pesar de su anuncio el 15 de abril de 2025, hasta el 21 de mayo del mismo año, la Gaceta Parlamentaria no registraba la recepción formal de la iniciativa integral, por lo que su contenido específico sigue siendo preliminar y persiste la incertidumbre sobre su avance legislativo. La propuesta ha generado escepticismo sobre su viabilidad de implementación y efectividad real.
El nombramiento de Víctor Rodríguez Padilla como nuevo director general de Petróleos Mexicanos (Pemex), sobre quien se especula que su falta de experiencia operativa podría llevar a un período de transición accidentado, pero su experiencia en economía energética probablemente ayudará a Pemex a abordar su deuda de 100,000 millones de dólares. Asimismo, se espera que mantenga un enfoque nacionalista en la formulación de políticas energéticas, lo que probablemente se traducirá en una preferencia por empresas estatales sobre los privados.
Por otra parte, Brasil aprobó su Política Nacional de Transición Energética la cual busca conectar la producción de energía renovable con varios de los proyectos emblemáticos de la actual administración, como el Programa de Aceleración del Crecimiento, el Plan Clima, el Nuevo País Industria Brasil y el Pacto de Transformación Ecológica. Se prevé que el país podría recibir hasta 350,000 millones de dólares en inversiones verdes en los próximos 10 años.
En tanto, los servicios de seguridad de Noruega, Bélgica, Finlandia, Alemania, Islandia, Países Bajos y Suecia se reunieron con funcionarios del gobierno noruego y ejecutivos de empresas energéticas para compartir inteligencia y coordinar respuestas a las posibles amenazas rusas a la infraestructura energética de Noruega. A pesar de no contar con evidencia concreta, no descartan que Rusia podría realizar operaciones de sabotaje hacia gasoductos noruegos. Desde el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, las infraestructuras energéticas marinas han sido los objetivos más vulnerables debido a sus ubicaciones remotas y las limitadas medidas de seguridad física. Por su parte, Noruega es un blanco atractivo al ser el principal proveedor de gas natural a Europa.
Las exportaciones mexicanas aceleraron su crecimiento en julio pasado y alcanzaron su mejor monto para un séptimo mes de año desde que se tiene registro: 54 mil 788.6 millones de dólares, su segundo mejor registro en el año, lo que representó un incremento de 14.7 por ciento anual en julio, de acuerdo con cifras oportunas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En los primeros siete meses de este año, 83.92 por ciento de las exportaciones mexicanas se dirigieron a Estados Unidos; 28.53 por ciento fueron de la industria automovilística y otros, 55.39 por ciento. Mientras, 16.08 por ciento de las ventas de México se dirigieron al resto del mundo.
Ante el estancamiento del crecimiento, Xi Jinping ha decidido apostar por la industria manufacturera, y gran parte de esa producción se destina a la exportación.
La reciente decisión de la Unión Europea de imponer aranceles a los vehículos eléctricos chinos importados es solo el último indicio de la intensificación de las tensiones. A principios de año, Estados Unidos subió los aranceles sobre el acero, el aluminio, los vehículos eléctricos, las células solares y otros productos chinos. Turquía ha aumentado los aranceles sobre los vehículos eléctricos chinos, mientras que Pakistán ha incrementado los aranceles sobre los artículos de papelería y caucho chinos.
Canadá impondrá nuevos aranceles a los vehículos eléctricos, el aluminio y el acero fabricados en China, alineándose con sus aliados occidentales y tomando medidas para proteger a los fabricantes nacionales.
El Gobierno planea anunciar un gravamen de 100% sobre los carros eléctricos y de 25% sobre el acero y el aluminio, reportó Bloomberg. Se espera que el primer ministro Justin Trudeau desvele la política en Halifax, Nueva Escocia, donde se encuentra reunido con el resto de su gabinete para una serie de reuniones sobre economía y relaciones exteriores.
Nueve organismos empresariales estadounidenses advirtieron que algunos de los cambios constitucionales que se debaten en el Congreso mexicano podrían violar -de aprobarse como se presentaron en su iniciativa- el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
En las semanas recientes, países latinoamericanos como Brasil, Chile y México han impuesto aranceles a productos de acero importados desde China, esperando que Colombia haga lo mismo a la brevedad. Existe un interés general en América Latina por buscar nivelar sus balanzas comerciales con el mundo y proteger su industria siderúrgica.